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jueves, 16 agosto 2018
10:21
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URGENTE

Fervor y colorido para San Isidro

Vecinos de Jamilena acompañan por las calles al patrón de los agricultores

La festividad en honor de San Isidro Labrador, el patrón de los agricultores, se vivió con especial intensidad y devoción en el municipio de Jamilena. No en vano, una edición más, numerosos vecinos y visitantes se sumaron a estas populares y tradicionales celebraciones de carácter religioso, que culminaron con la salida de la solemne procesión del santo por las calles del casco urbano. Así, el cortejo de San Isidro recibió un acompañamiento multitudinario y dejó una amplia muestra devocional. Pero también mucho colorido, plasmado en los trajes y vestidos de corte campero y flamenco que lucieron los cofrades que participaron, de forma activa, en el recorrido.

La parroquia de Nuestra Señora de la Natividad acogió, el pasado martes, la eucaristía en honor de San Isidro. El templo, abarrotado de público, dio cobijo a una ceremonia que, oficiada por el párroco local, contó con el acompañamiento musical del coro rociero al que da nombre la titular de la iglesia y patrona de Jamilena. La misa comenzó a las ocho de la tarde y, tras su conclusión, llegaría el inicio de la procesión.

El cortejo se nutrió de cofrades y devotos del patrón del campo, los cuales portaban, en su mayoría, báculos hechos con cuerpo de caña y ramas de romero. Así, bien engalanados para la ocasión, los hermanos de San Isidro desfilaron por las calles del pueblo, bajo la atenta mirada y expectación de los vecinos. Mayores y pequeños arroparon al patrón del campo, cuya imagen procesionó en sus andas. El trono, adornado con motivos vegetales —entre ellos, ristras de los tan señeros ajos de Jamilena—, fue portado por el cuerpo de horquilleros de San Isidro Labrador. Sin duda, la mejor muestra de fe y devoción hacia el santo protector.

La romería de San Isidro se celebra, en Jamilena, el segundo domingo de mayo. La programación, además de las citas puramente religiosas, cuenta con actividades de carácter lúdico para el disfrute de los vecinos. Con anterioridad a la década de 1960 se sacaba al santo en una procesión desde la iglesia hasta la ermita del Calvario y, después, era devuelto al pueblo.