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| Diez años con la mirada en el cielo de Esteban Ramírez |
| Va por ti: un libro y un monolito en tu calle |
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Manuela Rosa Jaenes
Quienes lo conocen no pueden ni quieren olvidarlo. Hay que hablar de Esteban Ramírez Martínez siempre en presente, porque así sigue en los corazones y en la mente de los jiennenses que tuvieron la suerte de cruzarse, algún día, en su vida. Una década después de su triste fallecimiento, su pensamiento y los proyectos que fraguó y modeló a lo largo de su intensa trayectoria continúan vivos y con más fuerza que nunca. Lástima que algunos quedaran estancados en el camino, aunque nunca perdidos entre surcos.
La historia de Esteban Ramírez es la leyenda de un hombre enamorado de su tierra, Jaén, por la que luchó desde que tuvo uso de razón y en la que continúa a través del precioso legado y la profunda huella heredada por quienes le rodearon. Hoy debe estar orgulloso, desde su particular cielo, de todo cuanto se le recuerda en la provincia en la que nació. Se cumple ahora una década de su fallecimiento. Diez años de la repentina muerte del que fuera presidente del Consejo de Administración de DIARIO JAEN, S. A., entre otros muchos cargos con proyección, incluso, nacional. La perspectiva del tiempo demuestra con claridad la coherencia existencial que marcó su trayectoria, en lo humano y en lo profesional, siempre con el compromiso como principio y final y con Jaén por bandera.
Su historia. Quizás la responsabilidad social que impregna su legado tiene como origen sus estudios de Sociología, plasmados durante sus años como sacerdote, en una época en la que ya concedía una importancia extraordinaria a la conexión de la Iglesia con la sociedad. Y ahí radican los comienzos de
un centro pionero en la formación de mujeres, durante su estancia en la Sierra de Segura, una escuela de maestras que hoy reviven los valores que compartieron con él en los años sesenta.
Esteban Ramírez fue delegado episcopal de Cáritas en Jaén hasta principios de los setenta. Desde esta asociación religiosa luchó por la autopromoción de los desfavorecidos, aunque desde un aspecto innovador, ya que miraba a los oprimidos como a un igual, jamás practicaba la caridad, les ayudaba con su propio dinero y sudor si hacía falta. Inconformista, lleno de humanidad, crítico y paciente trabajador a la espera de la recogida de los frutos sin prisa, además de un hombre con un pensamiento progresista, avanzado a su tiempo. Así era Esteban Ramírez, y así es recordado.
Su andadura en los medios de comunicación comenzó en 1981 como una forma de continuar su lucha. Más tarde, se convirtió en su particular manera de vivir. Esteban Ramírez, convencido de que la formación y el conocimiento conducían a alcanzar la libertad, se inmiscuyó en un complicado y atractivo mundo. Tenía 51 años cuando creó un proyecto innovador con otros veinticuatro socios en Córdoba. Una idea que buscaba la libertad de expresión, el progresismo y la democracia que siempre defendió. “La Voz de Córdoba” nació como un diario independiente frente al entonces “Córdoba”, que todavía formaba parte del grupo de los medios de comunicación social del Estado. Su espíritu inquieto encontró en este sector un instrumento útil para mejorar la sociedad. Su proyecto tuvo una corta etapa. Esteban Ramírez decidió tomar parte en un cambio importante que luego marcaría su vida durante muchos años: la adquisición de la cabecera de “Córdoba”. Cayó en sus manos y
se alcanzaron todas las metas propuestas como presidente del Consejo de Administración. Fue precisamente en esta época cuando se hizo con el timón de Diario JAEN, que convirtió en algo más que un periódico, en su familia. En 1988 se hizo con la cabecera del rotativo de su tierra también como presidente del Consejo de Administración, la empresa editora. Hasta 1997 simultaneó sendas presidencias. A partir de entonces, se dedicó por completo a Jaén y a su gente, y empezó a fraguarse Multimedia Jiennense,S. L., que vio la luz un año más tarde.
El periódico y la radio significaron para él dos herramientas para poder “sembrar, siempre sembrar, sembrar en todos los surcos”. Y lo consiguió. Hoy en día, sus proyectos comunicativos se encuentran más vivos que nunca, en continua adaptación a los tiempos y con claros visos de crecimiento. Son empresas líderes en la provincia en la que nacieron. Trabajan con un firme compromiso y amor por su tierra, siempre desde la independencia y la libertad, los valores que Esteban Ramírez dejó plantados en su territorio antes de marcharse. Se apagó la estrella de su vida y se encendió la llama de su obra. Su semilla aún florece.
Último discurso
Quiero hablar a Jaén. Quiero hablar a Jaén desde Diario JAEN. Mi discurso es sencillo. Será breve. Ciudad de Jaén, abre tus puertas, despeja tus calles, que todos te conozcan para que todos te amen: que todos amemos a Jaén.
“Todo lo que nos une, todo lo que nos distingue”. Así reza el mensaje de la obra “Jaén: pueblos y ciudades” que en este monumento presentamos a la ciudad de Jaén.
Insistentemente diré, repetiré, no me cansaré en proclamar (en voz vieja) nuestro orgullo: ser de Jaén, vivir en Jaén, incluso morir en Jaén.
Jaén lo es todo; lo es todo para todos nosotros. Nadie puede, ni debe renunciar a Jaén. Como es, como fue, presentamos a Jaén.
“Dice que pecado es hablar mal de los vecinos y que pecado no es besarse por los caminos”.
“Dice que pecado es perseguir y encarcelar y que pecado no es en el sermón bostezar”.
He robado estas frases a la ternura de expresión de quien ayer se fue. No quiero que en aburrimiento bostecéis quienes mi presencia y torpe lenguaje escucháis.
“Ya es hora de que rompamos la cadena de HACER-LO-QUE nos HACEN”. “La cadena de esperar al día para pegar un palo al inocente que te ama”.
“De mayor lo único que pedí prestado fue amor, lo devolví con creces, hoy estoy arruinado”.
Ya todos sabéis de quién son tan bellas y entrañables palabras.
“Fui la criada de mi casa propia. (Yo misma fue mi primera muñeca)”.
Que nadie se avergüence por trabajar para Jaén. Que nadie diga que Jaén no merece la pena. Que nadie diga que en Jaén hace frío o calor. En Jaén hacemos hogar, hacemos familia, hacemos amistad.
“Con pluma, no con plomo”. “Mi pluma no ataca; se defiende”. “Cariñoso utensilio…”. “No sé escupir, pero voy a aprender: para escupir sobre todos los culpables de las guerras”. “No tengo poder… no tengo cultura… pero tengo el corazón… de estar con los que no tienen nada. Tengo la fuerza de los pueblos que sufren”.
Jaén ha sufrido, sufre todavía, sufrirá… pero algo renace y crece: Diario JAEN está y estará para Jaén.
Gracias a todos, como servidores que somos de esta sociedad, os ruego que me permitáis daros las gracias.
Un abrazo de Diario JAEN.
Intervención en el Teatro Darymelia en enero de 1999





















































