El director de la cinta Luna Caliente, Vicente Aranda, presentó ayer en Jaén su último trabajo. Una historia protagonizada por Eduard Fernández y Thaïs Blume cuyo contexto político se inspira en la novela del argentino Giardinelli, pero que sigue ciertos hilos argumentales de la Lolita del ruso Nabokov.
Es uno de los directores más consagrados del panorama cinematográfico nacional y según asegura su “deber” es hacer películas. Vicente Aranda llegó ayer a Jaén para presentar su última película en la IX Muestra de Cine Español Inédito en Jaén, Luna caliente. Una adaptación de la novela de Mempo Giardinelli en la que el cineasta se permite dar un giro al contexto político del momento para trasladar a sus personajes en la España franquista de los años 70. “Tenía un problemilla y es que la original hablaba de una dictadura argentina, por lo que tuve que readaptarla para que fuese algo más directo al público”, explica el director. Con la chispa de una anécdota almacenada, Aranda recreó esta historia en el proceso de Burgos, en el que se enjuiciaron a varias personas relacionadas con ETA. “Fue una historia que contaron en la Abadía de Montserrat, en un acto. Tenía ganas de reconstruirla pues me pareció algo que encuentras en un cajón perdido”, indica el cineasta, quien confiesa que le resolvía el problema de la localización. “Para conservar un paralelo con la novela hice esta falta de respeto, pero para respetarla más”.
Superado el telón de fondo, el director presenta en esta cinta la historia de un poeta (Eduard Fernández) que viola, en un viaje de vacaciones, a una joven. “Cuando leí la novela me pareció que ella era una mujer que se enfrentaba de manera muy valiente, su sexualidad, tema que me interesa mucho y que ya he tratado otras veces”, manifiesta. Una lolita interpretada por la actriz Thaïs Blume y que también visitó ayer la capital. Sin embargo, el mismo director aseguró que se encontró con el mismo inconveniente que Kubrick tuvo al dar vida a la nínfula de Nabokov: “Tendría que haber sido una niña de 14 años, pero no podía poner a una pequeña interpretando ciertas escenas”, asegura. Consciente de la situación de crisis que amenaza al sector de la gran pantalla, Vicente Aranda apunta que siempre existió. “Noto demasiada ausencia de público en las salas de cine, sobre todo en los filmes españoles”. Sin embargo, como veterano dentro de este mundo, reconoce la calidad de las películas que surgen en España. “Hay muy buenas intenciones con historias próximas al espectador”. Diana Sánchez /Jaén
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