
No les cuento nada nuevo si les digo que hace mucho calor, es más, hasta puede que suelten una carcajada con la obviedad. Por eso, porque estamos en verano y lo mismo que en invierno el frío hiela los pies, con la canícula toca refrescarse mucho por dentro, que en la calle achicharran las esquinas. Con todo, estarán conmigo en que esto no es normal, que la tradición meteorológica nos decía que había calores de día y bochornos asfixiantes de noche en julio y que tras la Virgen de Agosto, Jaén se hacía más llevadera.




















































